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Hay algo simbólico en que el premio Disruptivas se entregue en el Movistar Arena.

Este lugar suele estar relacionado con la energía que transmiten los eventos masivos:  filas eternas, luces brillantes, nerviosismo y esa sensación de que algo grande está por ocurrir cuando los fanáticos crucen las grandes puertas. Sin embargo, esta vez, la escena es distinta. No hay ruido ni multitudes.

En uno de los costados del recinto, en una sala más silenciosa y casi escondida frente a la magnitud del lugar, está CRTIC, el Centro para la Revolución Tecnológica en Industrias Creativas, una organización dedicada a conectar la investigación, el desarrollo y la innovación con el sector creativo. Es un espacio donde las herramientas digitales dejan de verse como algo lejano y comienzan a integrarse de manera activa en los procesos creativos.

Creadoras chilenas que inspiran a mujeres

Desde el inicio, el evento se sintió distinto. No como el de una premiación solemne ni el de un evento rígido, sino el de una jornada viva, donde las conversaciones, las ideas y la alegría parecían ocupar la sala con naturalidad.

Más que una ceremonia, fue un encuentro donde distintas experiencias se reunían bajo los mismos conceptos: la creación, la tecnología y la inspiración. Artistas, creadoras digitales y representantes del ecosistema creativo y tecnológico llegaron hasta CRTIC para compartir una misma inquietud de fondo: qué pasa cuando la tecnología también se convierte en una herramienta para amplificar miradas que históricamente se intentaron mantener silenciadas.

La jornada se realizó en el marco de la Conmemoración del Día Internacional de la Mujer y para ello CRTIC realizó el concurso “Creadoras chilenas que inspiran a mujeres”, una invitación a reinterpretar a artistas chilenas en dominio público a través de recursos digitales. Como lo explica Isidora Cabezón, directora ejecutiva de CRTIC:

“Para construir futuro tenemos que honrar el pasado, y para trabajar con las mujeres del hoy, tenemos que reconocer a las mujeres que nos ayudaron a pavimentar el camino para nosotras”.

El encuentro fue una invitación a ver cómo la creatividad puede apoyarse en la tecnología para abrir nuevas formas de contar, recordar y conectar. La convocatoria recibió diferentes propuestas relacionadas con el videoarte, la inteligencia artificial, la animación, el sonido y el lenguaje interactivo.

Un conversatorio sobre acceso, representación y futuro

El evento inició con un conversatorio moderado por la periodista y directora del área de Futuro en CNN Chile, Paloma Ávila, quien planteó la pregunta central que guiaría toda la conversación: ¿cómo puede la tecnología convertirse en una aliada para acortar brechas de género?

El panel reunió a tres referentes chilenas de distintos ámbitos: María José Martabit, abogada y fundadora de Theodora AI; Catalina Araya, socióloga y líder del Área de Educación de Fundación País Digital; e Isidora Cabezón, directora ejecutiva de CRTIC. Las tres abordaron, desde sus propias experiencias, temas como el acceso, participación, representación, educación y mayores oportunidades para las mujeres.

Fue Isidora quien planteó que una parte importante del desafío está en “la participación y la representación y que hay varias brechas, pero también hay muchas oportunidades que son las que debemos tomar”. Con esto refuerza la idea de generar más espacios en lugares donde aún existen sesgos y estereotipos muy marcados.

En una línea similar, María José puso el foco en entrar al mundo tecnológico sin miedo. “Meterse, aunque no tengas los conocimientos”, entendiendo que hoy la innovación también necesita nuevas perspectivas y personas dispuestas a aprender desde otros campos.

Desde una perspectiva más educacional, Catalina abogó por iniciar desde la infancia, porque “de esa forma derribamos estereotipos que están asociados a la utilización de tecnología: que es más cercana a los niños que a las niñas”. Cuando en realidad es una herramienta clave para desarrollar habilidades, fomentar la curiosidad y promover nuevas formas de crear.

Premio Disruptivas

Para el concurso “Creadoras chilenas que inspiran a mujeres”, se recibieron 18 postulaciones provenientes desde la Región de Antofagasta hasta Magallanes. Los proyectos que presentaron fueron reinterpretaciones del legado de figuras históricas del arte chileno como Teresa Wilms Montt, Rosa Araneda Orellana, Maipina de la Barra, Isidora Zegers y Elmina Moisan, entre otras.

El primer lugar fue para Constanza Contreras por el proyecto “Maipina de la Barra”, una propuesta que presentó un micro videojuego llevándolo a un formato interactivo e íntimo donde la narrativa y el lenguaje visual se mezclaban para contar una parte de la vida de la artista. Como reconocimiento, recibió el premio Disruptivas: una pieza apoyada sobre una base sólida, desde la que se elevaba una estructura morada con forma de red que, al llegar a la parte superior, se convertía en un puño plateado. Junto a ello, un monitor Asus ProArt como herramienta para sus creaciones.

Había algo en la forma de ese premio que reforzaba el sentido de la jornada. Porque nada se construye de la nada: el futuro también se levanta sobre la memoria, sobre el legado de las mujeres que antes abrieron espacios donde no siempre se les permitía estar, para que hoy otras puedan crear, experimentar, visibilizarse y, sobre todo, expresarse.

El segundo lugar fue para Ninfa María, con una obra inspirada en Elmina Moisan, donde reinterpretó su universo desde una mirada sensible y actual por medio de una narración realizada con sus obras e inteligencia artificial.

Ese momento de premiación no solo tuvo el peso simbólico del reconocimiento. También tuvo algo emocional: la confirmación de que detrás de cada obra había horas de trabajo, búsqueda, ensayo y una forma muy personal de traducir historia, memoria y creación a un lenguaje actual.

Winpy y la necesidad de abrir espacios

Para Winpy, estar en esta jornada no fue solo acompañar. Fue tomar una posición. Como lo explicó Monserrat Flores, gerente de Marketing de Winpy, ser parte de esta instancia responde a una convicción: si quieres que más mujeres sean parte del ecosistema tecnológico, no basta con solo desearlo. También se deben abrir espacios, generar encuentros y facilitar el acceso a herramientas tecnológicas que permitan entrar, aprender, probar e innovar.

Es en estos espacios donde el equipamiento y la tecnología dejan de verse como algo secundario. Hablar de brechas también es hablar de acceso. Y el acceso, en el mundo creativo y tecnológico, empieza con tener las herramientas adecuadas en las manos.

Porque como terminó por decir Monserrat: “Abrir estos espacios es parte de lo que nosotros tenemos que hacer para que exista un ecosistema mucho más nutrido y mucho más sólido”.

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Francisca Gallegos

Periodista y responsable de contenidos tecnológicos en Winpy

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