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La baja presencia de mujeres en tecnología no es un fenómeno aislado ni reciente. Se trata de una brecha que comienza a construirse desde etapas tempranas, cuando el acceso, la cercanía y la confianza con la tecnología no son iguales para todos.

Con el tiempo, esa diferencia inicial se traduce en una menor participación femenina en carreras y profesiones ligadas al mundo STEM.

Pero esta diferencia no comienza en la adultez.

De acuerdo al Ipsos-Talento Digital Chile (marzo 2026), en Chile, solo el 12% de las mujeres opta por carreras ligadas a Tecnologías de la Información, mientras que mujeres y niñas tienen un 25% menos de probabilidades de aprovechar herramientas digitales para fines básicos. A esto se suma que un 45% de las personas reconoce que durante la infancia se incentiva más a los niños que a las niñas a interesarse por la tecnología, lo que evidencia que esta brecha se construye desde etapas tempranas.

¿Por qué nos interesan estos datos? Lee más en el blog Marzo: mes de la mujer en tecnología

Si la brecha comienza en la infancia, entonces también es ahí donde deben comenzar las soluciones.

Acercamiento real de las mujeres en tecnología

A partir de este diagnóstico, Winpy ha comenzado a desarrollar una serie de iniciativas bajo el concepto de Plan Mujeres en Tecnología.

Más que un programa estructurado, se trata de acciones que han ido surgiendo de forma progresiva, pero que comparten un objetivo común: acercar la tecnología a niñas y mujeres desde la experiencia, el acceso y el acompañamiento

Aprender haciendo: Taller de armado de PC

El primer eje se enfoca en generar experiencias prácticas que permitan un acercamiento real a la tecnología.

En este contexto, Winpy realizó su primer taller de armado de PC junto a AMD y XPG, donde participaron niñas del Team Chile de FIRST Global, iniciativa internacional que promueve el desarrollo de habilidades en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).

Durante la jornada, niñas de entre 12 y 18 años pudieron:

  • Conocer cómo funciona un computador desde su base
  • Identificar y comprender sus componentes
  • Participar activamente en el ensamblaje de un PC

Más allá del aprendizaje técnico, el objetivo fue claro: reducir la barrera inicial y demostrar que la tecnología es un espacio accesible, comprensible y propio.

Perder el miedo: El primer PC

El segundo eje aborda el acceso a la tecnología desde el entorno cotidiano.

A través de la iniciativa “El primer PC para tu hija”, Winpy busca posicionar el computador como una herramienta de aprendizaje, exploración y desarrollo, más allá de su uso funcional.

El foco está en entender que el acceso temprano permite:

  • Desarrollar habilidades digitales desde una etapa formativa
  • Explorar de manera autónoma
  • Construir confianza en el uso de la tecnología

Contar con un computador propio en etapas tempranas puede marcar la diferencia entre una relación pasiva con la tecnología y una participación activa en su uso y comprensión.

Acceso con seguimiento: el rol de las alianzas

El tercer eje se desarrolla en conjunto con la Fundación País Digital, organización enfocada en impulsar el desarrollo digital en Chile a través de la educación y el uso de tecnologías.

En este caso, el foco no está únicamente en facilitar acceso a computadores, sino en ir un paso más allá: entender qué ocurre después de ese primer acercamiento.

¿Cómo usan la tecnología? ¿Qué les despierta? ¿Qué nuevas habilidades comienzan a desarrollar?

La iniciativa busca justamente abrir ese espacio de observación y aprendizaje, donde el acceso no sea el punto final, sino el inicio de un proceso que permita identificar oportunidades reales de desarrollo.

Porque reducir la brecha no es solo entregar herramientas, sino también acompañar, entender y proyectar ese vínculo en el tiempo.

Más que acceso: acompañar el proceso

Abordar la realidad de las mujeres en tecnología no se trata únicamente de entregar dispositivos, sino de generar experiencias que permitan construir una relación distinta con la tecnología desde etapas tempranas.

Porque el verdadero cambio no ocurre solo cuando alguien tiene acceso, sino cuando también tiene la confianza para usarlo, explorarlo y entenderlo.

Y ese vínculo no comienza en la universidad ni en el mundo laboral. Comienza mucho antes: en la infancia, en el hogar, en las primeras experiencias y en las oportunidades concretas de acercarse a la tecnología sin miedo.

Por eso, más que pensar en una solución única, el desafío está en abrir caminos que permitan que más niñas crezcan sintiendo que este mundo también les pertenece.

Francisca Gallegos

Periodista y responsable de contenidos tecnológicos en Winpy

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