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“La tecnología es terreno de hombres”.

Todavía escucho esta frase con demasiada frecuencia. Y, si miramos los números de forma superficial, podría parecer que tiene algo de razón.

En nuestras propias redes sociales, cerca del 70 % de la audiencia es masculina. En categorías técnicas como hardware, equipamiento de alto rendimiento e infraestructura, la brecha es evidente. Nuestros clientes y contrapartes en proyectos también son, en su mayoría, hombres.

¿Somos un caso aislado? No.

Esta realidad se repite en buena parte del ecosistema tecnológico. Lo hemos conversado muchas veces con otras gerentes del rubro. Entonces, la pregunta es legítima: ¿tiene sentido dedicar un mes completo al 30 % de nuestra audiencia?

Mi respuesta es sí. Y no por corrección política, sino por visión estratégica.

Si queremos ampliar nuestro mercado, necesitamos más personas entrando al sistema tecnológico. Y eso incluye, necesariamente, a más mujeres.

Los números también cuentan una historia

En Chile, más del 52 % de la matrícula en educación superior corresponde a mujeres. Sin embargo, cuando observamos las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), la cifra cambia de forma significativa: la participación femenina ronda el 30 %. En áreas como ingeniería y tecnologías de la información, puede descender incluso al 20–22 %. La brecha no está en el acceso a la educación, sino en las disciplinas que las jóvenes están eligiendo. El talento existe. Lo que falta es masa crítica en áreas estratégicas del desarrollo tecnológico.

Y aunque hoy el promedio bordea el 30 %, la tendencia es clara: va en aumento. Cada vez más mujeres postulan y son seleccionadas en carreras científicas y tecnológicas. Su presencia en investigación también ha crecido, superando el 40 % en algunos indicadores. No estamos frente a un segmento pequeño y estático, sino ante un ecosistema en transición.

La visibilidad importa

La visibilidad puede parecer una pequeña gota, pero cumple un rol clave. Si queremos más mujeres en tecnología, tenemos una responsabilidad: no basta con decir que el espacio está abierto; hay
que mostrarlo ocupado. Cuando una niña ve a: una ingeniera liderando un laboratorio, una investigadora trabajando con inteligencia artificial, una gamer entrenando profesionalmente, o una creadora produciendo con estándares técnicos exigentes, la pregunta deja de ser “¿esto será para mí?” y pasa a ser “¿cómo entro?”. Y ahí es donde tenemos que estar presentes.

El caso de los esports

Miremos el caso de los videojuegos. Al revisar cifras para este blog, encontré que casi la mitad de quienes juegan son mujeres. Esto confirma algo importante: el gaming ya no es un espacio exclusivamente masculino. Sin embargo, cuando pasamos del juego casual al competitivo profesional, la proporción cambia drásticamente. En ligas internacionales de alto nivel, la participación femenina en equipos mixtos rara vez supera el 5 %.

El talento y el interés existen. Lo que falta es una infraestructura cultural y profesional que facilite la transición al alto rendimiento: entrenamiento constante, equipamiento adecuado, referentes visibles, equipos profesionales y un largo etcétera. La buena noticia es que esa infraestructura se puede construir y desde Winpy lo hacemos.

Reconocer a quienes ya están

Carlos Guzmán, un amigo, profesor de post grado Ingeniería en Obras Civiles de la Universidad de Santiago, me comentaba recientemente algo que me quedó dando vueltas:

“Cada vez entran más mujeres a la carrera, y las que llegan a postgrado presentan investigaciones sólidas y rigurosas. Sin embargo, muchas dudan de sus propias capacidades”.

Ese dato no es menor. Visibilizar no es solo atraer a las que vienen. También implica respaldar, validar y fortalecer a las que ya están.

¿Qué significa esto para Winpy?

Significa asumir que no solo vendemos hardware. Somos parte de un ecosistema tecnológico que abarca formación, comunidad, alto rendimiento, investigación y creación. Por eso, este mes para nosotros se traduce en acciones concretas:

  • El Premio Disruptiva, que entregaremos este año en conjunto con Crtic.
  • Un taller de armado de computadores para chicas que compiten en robótica.
  • Un workshop de inteligencia artificial enfocado en emprendedoras.

No se trata de segmentar por género. Se trata de ampliar el ecosistema.

El alto rendimiento no tiene género

Cuanto más diverso es el talento, más robusto se vuelve el sistema. Esa es mi convicción personal.

Por eso, si hoy alguien me preguntara dónde invertir para hacer crecer el mercado y generar verdadera cercanía y engagement con la comunidad, mi respuesta sería clara: en visibilizar a las mujeres en tecnología.

Porque el futuro no se construye esperando que cambie solo. Se construye ampliando quiénes pueden estar dentro.

 

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Monserrat Flores

Gerente de marketing en Winpy. Me interesan las historias humanas detrás de la tecnología que usamos día a día.

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