Más costosos, menos disponibles y cada vez más demandados.
Durante la segunda mitad de 2025, en prácticamente cada reunión con nuestras marcas partners fabricantes de SSD y memorias, el mensaje fue el mismo: se venía un año complejo en términos de disponibilidad de productos. Con esa advertencia se explicaba la subida de precios y el quiebre en algunas líneas específicas.
Para quienes trabajamos en tecnología, este tipo de ciclos no es nuevo. Sin embargo, las condiciones actuales hacen pensar que esta vez el remezón será más profundo y de largo aliento, en Winpy te contamos absolutamente todo.
La raíz del problema: la escasez de semiconductores
Si has estado buscando precios para armar o mejorar tu PC personal, tu proyecto o tu empresa, probablemente ya hayas notado las consecuencias de la escasez. Menor variedad y costos más altos, pero estos incrementos no comienzan en el componente final, ni tampoco en el precio de las importaciones, sino mucho antes: en la disponibilidad del semiconductor base.
Para que te hagas una idea, en el mundo existen solo cinco grandes compañías capaces de transformar el polvillo de silicio en obleas. Esas obleas, parecidas a una galleta gigante, luego se cortan y se convierten en chips que terminan en los productos que usamos a diario. Esa producción, que durante años estuvo asegurada para el mercado de consumo, hoy se está desviando hacia otros segmentos mucho más lucrativos. Ese desvío es el verdadero cuello de botella.
Si los semiconductores son tan necesarios, ¿por qué no se fabrican más?
La pregunta parece lógica, pero la respuesta es más compleja de lo que parece.
Esta industria funciona con márgenes extremadamente ajustados y la ganancia depende casi por completo del volumen. Fabricar más no es solo una decisión técnica, sino un riesgo industrial.
Levantar una fábrica de semiconductores requiere miles de millones de dólares, años de desarrollo, personal altamente especializado y, sobre todo, una proyección de demanda estable en el largo plazo. Esta última variable es, probablemente, la más difícil de asegurar en una industria tan volátil. Cuya más mínima alteración de demanda puede ser irreparable. Por eso, construir nuevas plantas no es una solución inmediata ni reactiva, y tampoco puede evaluarse en función de un solo período de escasez.
El nuevo destino del silicio
Hoy, el silicio, mejor dicho, los semiconductores que producen las fábricas, se están reasignando principalmente a nuevas infraestructuras de inteligencia artificial, equipos de cómputo de alto margen y data centers, con prioridad para los grandes actores quienes demandan cada vez más capacidad. Es que eso que has escuchado que la industria de la IA crece cada día, es cierto y se deja sentir en los consumidores.
A este paso, todo indica que esta reasignación de los semiconductores no será algo temporal, sino estratégica. La inteligencia artificial no solo consume tecnología: consume capacidad industrial para crear hardware. Y esa capacidad es limitada.
Micron y el cierre de Crucial: la confirmación del cambio
A fines de 2025, Micron Technology anunció el cese de actividades de Crucial, su marca orientada al mercado consumidor. El fuerte impacto que generó en el mercado, fue para mí, la confirmación de lo antes dicho: El mercado de consumo, pierde atractivo frente a segmentos donde hoy se concentra la demanda y se justifica la inversión.
Nota aparte, Micron ha señalado que continuará fabricando productos OEM para PCs y dispositivos móviles, pero Crucial, tal como la conocíamos, deja de existir para el consumidor final.
Un ejemplo para enfrentar este escenario
Antes de que en Chile comenzáramos a sentir con fuerza las restricciones y los cambios de precios, la industria a nivel global ya estaba reordenándose. Esto pude constatarlo directamente el año pasado, durante una visita a la fábrica de Kingston en California, donde el foco de las conversaciones no estuvo en innovación ni en lanzamientos futuros si no en la disponibilidad, la capacidad productiva y el futuro del supply.
Desde la alta dirección de la marca a través de su VP y equipos técnicos, todos sentados en una mesa abierta, con un mensaje claro: estamos haciendo lo posible por asegurar disponibilidad. La transparencia frente a las limitaciones reales que enfrentan y gestión activa del supply, me dejó una lección importante. Hoy es imposible prometer abundancia, el objetivo es asegurar continuidad y comunicar con información certera.
La conversación incómoda: ¿cuándo volver a la normalidad?
Igual que la alerta que recibimos desde el mercado de SSD, que luego alcanzó a la producción de memorias RAM. Hoy estamos recibiendo el mismo tipo de señales, desde el mercado de tarjetas de vídeo y procesadores. Incluso, ya existe confirmación de cambios relevantes en los costos de CPU y GPU para 2026.
La normalidad de precios y disponibilidad, tal como la conocíamos, no vuelve.
En este nuevo escenario, la anticipación de compra deja de ser una ventaja y pasa a ser un requisito. Esperar, en la mayoría de los casos, significará pagar más o no conseguir exactamente lo que se necesita.
Este sin duda no es un contexto cómodo, pero es el que existe. Adaptarse, anticipar y planificar ya no es opcional: es la única forma de seguir operando en un mercado que cambió sus reglas.



