En agosto de 2025 salimos de una reunión con nuestro partner Lenovo con una conversación que, durante años, fue parte habitual del mercado de notebooks para empresas: iniciar un plan de volumen con una línea especial de equipos business para el segundo semestre y reforzar el stock de notebooks de entrada para cerrar el año y preparar inventario de cara al Back to School 2026.
En ese momento, el precio de un computador básico (el ticket de entrada del mercado profesional) se movía entre los $299.000 y $329.000. Era el computador que cualquier cliente del canal esperaba encontrar.
Hoy, esa misma conversación resulta mucho más difícil de sostener.
Quienes trabajamos en el mercado tecnológico lo hemos visto de cerca: el escenario cambió con rapidez durante el último año. Sin embargo, el cliente final no siempre percibe ese cambio. Por eso creemos que es clave explicarlo con claridad, para que las empresas puedan anticiparse, tomar mejores decisiones y planificar con mayor precisión su renovación tecnológica.
Actualmente quedan en el mercado las últimas unidades a precios antiguos, que probablemente se agoten durante marzo. Todo indica que el recambio de equipos se realizará con un incremento cercano a los 100 dólares por notebook.
Porqué están subiendo los precios de los notebooks
El problema no es solo la inflación o el tipo de cambio. Lo que estamos observando es un cambio más profundo: la economía global del hardware está siendo reconfigurada por el crecimiento acelerado de la infraestructura de inteligencia artificial. Los mismos componentes que utilizan los notebooks (memoria RAM, almacenamiento y procesadores) son hoy los insumos críticos para la construcción de centros de datos de IA a una escala sin precedentes.
Una parte significativa del suministro global de chips y memoria está siendo absorbida por estos proyectos. El resultado es claro: aumentan los precios y disminuye la disponibilidad de componentes para el resto del mercado de computadores.
Lo estamos viendo en tiempo real:
- Componentes con alzas entre un 20% y un 40% en distintas categorías.
- Fabricantes que priorizan líneas de mayor valor.
- Menor disponibilidad de notebooks en los segmentos más bajos y un mayor costo
de entrada.
Aquí está el punto clave: el notebook de entrada, que durante años fue el motor del negocio de volumen, ha dejado de ser una prioridad para muchos fabricantes.
¿Estamos frente al fin del notebook de entrada?
Probablemente no. Pero sí del notebook de entrada tal como lo conocíamos.
Siempre existirán usuarios y empresas que necesiten computadores básicos para tareas simples: navegación, correo, trabajo en la nube y herramientas de productividad. No todo el mundo necesita estaciones de trabajo ni equipos preparados para cargas intensivas de inteligencia artificial.
Lo que sí está cambiando es la estructura del mercado de notebooks. Durante décadas, el hardware siguió una lógica bastante estable: cada año ofrecía más potencia, más capacidad y más velocidad, con precios relativamente contenidos. Esa curva permitió que el acceso a la computación creciera de forma sostenida.
Si el costo base de los componentes continúa subiendo, como proyectan analistas y reconocen las propias marcas, la demanda estará cada vez más condicionada por el presupuesto disponible. Los usuarios con necesidades básicas deberán acceder a un ticket medio más alto, mientras que quienes requieren mayor poder de cómputo seguirán empujando el mercado hacia configuraciones más exigentes, más costosas y, en muchos casos, más difíciles de conseguir.
La brecha entre ambos perfiles podría ampliarse.
Cómo están respondiendo las empresas y el mercado
Cuando los precios de los notebooks suben de forma generalizada, comienzan a ganar relevancia, alternativas que antes no siempre eran la primera opción. Cada vez más empresas están recurriendo a equipos reacondicionados o de segunda vida como una forma concreta de mantener estabilidad en sus presupuestos tecnológicos.
En muchos proyectos también será necesario extender los ciclos de renovación de hardware. Algo que hasta hace poco parecía contradictorio, especialmente cuando el fin del soporte de Windows 10 estaba empujando al mercado hacia un recambio acelerado. Empresas e instituciones deberán evaluar con mayor precisión las configuraciones según el uso real. Durante años, esto fue menos crítico porque el hardware mejoraba de forma constante y predecible.
Tener más poder de cómputo (capacidad de procesamiento) cada año era casi una certeza. Hoy empieza a ser una decisión estratégica más que automática.
El impacto en las configuraciones a medida (CTO)
También está cambiando la lógica de fabricación. Los equipos CTO (Configure To Order), configurados a medida como un traje de sastre, requieren salir de las líneas estándar de
producción. Cuando el suministro de componentes está tensionado, los fabricantes tienden a concentrarse en configuraciones más simples, estandarizadas y fáciles de escalar.
No se trata de una crisis en el sentido tradicional, sino de un cambio estructural que impactará el desarrollo de los proyectos de mediana y gran escala que dependen de configuraciones personalizadas. Durante años dimos por hecho que la capacidad global para fabricar memoria, almacenamiento y semiconductores crecería siempre más rápido que la demanda. Hoy estamos viendo algo distinto: la demanda está creciendo más rápido que la capacidad de fabricación.
Y eso puede cambiar el mercado del hardware empresarial tal como lo conocíamos.
La asesoría tecnológica vuelve a ser clave
En este escenario, cuando el hardware deja de ser un commodity (producto estandarizado) abundante y barato, la asesoría técnica vuelve a tener un rol central. Tal vez el computador de entrada no desaparezca. Pero el mercado que lo rodeaba, ese donde el hardware era siempre más barato, más rápido y abundante, claramente está empezando a transformarse.
Y en ese cambio, elegir qué equipo comprar, cuándo renovarlo y cómo configurarlo deja de ser solo una decisión de precio. Pasa a ser una decisión estratégica para cada empresa, proyecto o institución y contar con criterio técnico y experiencia real vuelve a ser una de las ventajas más importantes.
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